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Bajo el verde intenso de nuestros prados y la roca caliza de nuestras montañas, se esconde un universo paralelo. Euskadi, Navarra e Iparralde comparten un suelo kárstico que ha sido refugio de especies extintas, hogar de nuestros antepasados y escenario de leyendas mitológicas.

En este artículo te proponemos un plan que puedes hacer en cualquier época del año, haga frio o calor, llueva, granice o haga un viento huracanado. Esta es la ruta que te proponemos por las cavidades más fascinantes de nuestro territorio:

1. Gipuzkoa: Arte y Prehistoria

-Ekainberri (Zestoa): la réplica de la cueva de Ekain es una visita obligada. Sus pinturas de caballos están consideradas entre las más perfectas del Paleolítico mundial. Además, puedes darte un paseo por la Via verde o un baño en su Balneario.

-Arrikrutz (Oñati): un viaje al corazón del macizo de Aizkorri. Sus dimensiones son colosales y su historia, ligada al león de las cavernas, la hace única para los amantes de la paleontología.

2. Bizkaia: Geología excepcional y pinturas rupestres

-Cueva de Pozalagua (Karrantza): es una joya mundial. Elegida el Mejor Rincon en 2013 por la Guia Repsol, posee la mayor concentración de estalactitas excéntricas del planeta. Estas formaciones desafían la gravedad creciendo en todas direcciones como raíces de cristal, creando un espectáculo visual que parece de otro mundo.

Santimamiñe (Kortezubi): sus pinturas rupestres y su entorno, cerca de la Reserva de la Biosfera Urdaibai, la convierten en el yacimiento arqueológico más importante del territorio vizcaíno.

3. Araba: el misterio del interior

-Cueva de La Leze (Ilarduia): esta, es un espectacular barranco-cueva que atraviesa la Sierra de Altzania. Es un destino mítico para el descenso de cañones subterráneo, con una entrada y salida que quitan el aliento.

-Cueva de Mairuelegorreta (Zigoitia): situada en el Parque Natural de Gorbeia, es una de las más populares para la iniciación a la espeleología por sus amplias galerías y sus formaciones calcáreas.

4. Navarra: brujería y gigantes calizos

-Zugarramurdi y Urdazubi/Urdax: son el binomio perfecto. La primera te envuelve en la historia de la inquisición, las brujas y el misticismo; la segunda te deslumbra con el trabajo silencioso del agua sobre la roca.

-Mendukilo (Astitz): En la Sierra de Aralar, esta cueva permite bajar a las profundidades de forma segura para admirar salas de proporciones catedralicias.

5. Iparralde: la conexión con los Pirineos

-Cuevas de Sare y Oxocelhaya: son el testimonio de que los Pirineos no fueron una barrera, sino un lugar de unión para las culturas prehistóricas. Sus grabados y su acústica natural son inolvidables.

-Cueva de La Verna: en los confines de Euskal Herria, repartida entre los municipios de Sainte-Engrâce, Arette y Aramits, mención aparte es La Cueva de La Verna: una enorme y espectacular caverna subterránea ubicada en los Pirineos franceses, conocida por su inmenso tamaño (250 metros de diámetro y 195 de altura) y su río y cascada subterráneos. Se puede visitar mediante recorridos guiados y se recomienda reservar las entradas con antelación.

Consejos para las visitas o la exploración

-Equipamiento: la temperatura bajo tierra es constante y fresca (entre 10°C y 14°C). No olvides ropa de abrigo y calzado con suela de goma (el suelo siempre está húmedo).

-Espeleología vs. Turismo: algunas de estas cuevas (como Arrikrutz o Mendukilo) ofrecen visitas de espeleoturismo para los más aventureros. Si buscas algo más que una pasarela, pregunta por estas opciones. Sin embargo, otras, como la de Mairueregorreta son sólo para expertos en espeleología. Informate bien.

-Silencio: en las cuevas, el silencio es parte del patrimonio. Disfruta de la «música» de las gotas de agua cayendo.

Reflexión Altzoan

Entrar en una cueva es viajar en el tiempo. Una estalactita tarda unos 100 años en crecer un solo centímetro. La paciencia de la naturaleza es, sencillamente, sobrecogedora.