Viajar por la costa gipuzkoana, ya sea en coche, en bici o a pie, es descubrir una de las rutas más espectaculares de la costa cantábrica. En este lugar, los Pirineos se hunden en el mar creando paisajes de vértigo, donde los acantilados de roca milenaria conviven con puertos pesqueros que mantienen viva su esencia.
Una cultura ligada al mar
La costa de Gipuzkoa no se puede comprender sin sus pescadores. En cada puerto, desde Mutriku hasta Hondarribia, se respira el respeto al Cantábrico, un mar que muerde cuando se enfada. Pero Gipuzkoa es también la tierra de grandes navegantes como Elkano, originario del coqueto pueblo de Getaria.
-Playas para todo tipo de viajer@s
Nuestra costa ofrece contrastes únicos: desde playas familiares, como la de Malkorbe, en Getaria, a calas secretas. Contrates que van desde la elegante playa de La Concha en San Sebastián hasta la salvaje Itzurun en Zumaia (escenario de Juego de Tronos). Desde la cala salvaje de Tximistarri, a la playa de Sakoneta y su rasa mareal. Hay una playa para todos los gustos: descubre la tuya.
-El Flysch: piedras que son un libro de historia
Entre Zumaia y Deba, existe una joya geológica reconocida a nivel mundial: el Flysch. Este es un espacio protegido y se trata de una formación de capas de roca que nos da a conocer 60 millones de años de historia de la Tierra. Pasear, si la marea baja lo permite, por la “rasa mareal”, observar la costa desde los miradores de Baratzarrak (en el barrio de Elorriaga) y desde el de Mendatagaina (en el barrio de Itsaspe); y remar en kayak o navegar en barco frente a estos acantilados, es una experiencia casi espiritual.
¿Te atreves a descubrir los secretos que esconde la costa de Gipuzkoa?





