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No hay perspectiva más espectacular y serena de nuestra costa que la obtenida desde la cubierta de un velero. Recorrer el litoral guipuzcoano de punta a punta, desde el Cabo Higer hasta el puerto circular de Mutriku impulsados solo por el viento, es descubrir una geografía de calas inaccesibles y puertos con siglos de historia.

Esta es nuestra propuesta para esta travesía:

1. Salida de Hondarribia: La falda de Jaizkibel

Zarpamos desde la Bahía de Txingudi con la mirada puesta en el imponente Monte Jaizkibel. Desde el mar, se aprecian las calas de arenisca roja que son invisibles desde tierra, como la playa de los Frailes. Es el tramo perfecto para disfrutar del avistamiento de aves marinas y sentir la inmensidad del Cantábrico.

2. Pasaia: el Faro de la Plata y la entrada más bella

Al aproximarnos a Pasaia, la vista se clava en el Faro de la Plata. Situado sobre el cabo de la Plata, Es el faro más alto de Gipuzkoa y su arquitectura, que recuerda a un pequeño castillo fortificado, es inconfundible desde el agua.

Atravesaremos «la boca» del puerto bajo su protección, a través del único fiordo vasco. Esta, es una maniobra que impresiona: pasar entre acantilados verticales para descubrir San Juan y San Pedro es como entrar en un fiordo noruego con alma vasca.

3. Donostia-San Sebastian: fondeando en la bahía de La Concha

Continuamos hacia San Sebastián. Ver la silueta de la ciudad con el Monte Igueldo y el monte Urgull abrazando la bahía es una imagen de postal. Fondear frente a la Isla Santa Clara para un baño tranquilo, o descubrir el secreto que se esconde dentro de su faro, es una de esas experiencias que quedan grabadas para siempre.

4. El Geoparque: el Flysch desde el mar Cantábrico

Pasados Zarautz y Getaria, con sus viñedos, el paisaje cambia. Nos adentramos ahora en el Geoparque de la Costa Vasca. Ver las láminas del Flysch de Zumaia y Deba desde el mar ayuda a comprender la importancia geológica de este lugar. Los acantilados parecen libros abiertos que nos cuentan la historia de la Tierra. Descubrirás playas de piedra únicas.

5. Parada final:  el puerto circular de Mutriku

Entramos en Mutriku, uno de los puertos más antiguos de Gipuzkoa. Su estructura circular protegida por espigones nos da la bienvenida a un pueblo de esencia ballenera. Amarrar aquí al atardecer, con el sonido de los mástiles de fondo, y descubrir sus calles es el cierre perfecto para este viaje.

Consejos para tu travesía en barco

-Alquiler con patrón: Si no tienes licencia, existen empresas que ofrecen salidas con patrones que conocen los secretos de cada cala.

-El Faro de la Plata: Si tienes ocasión de pasar cerca al anochecer, la luz de este faro guiando la entrada a Pasaia es uno de los momentos más mágicos de la navegación nocturna.

-Respeto al medio: El Cantábrico es un ecosistema rico. No tires nada al agua y disfruta del silencio de la vela.

Experiencia Altzoan: Pocas cosas superan el placer de abrir una botella de Txakoli mientras navegas frente a los viñedos de Getaria que ves desde la borda. Es el maridaje perfecto entre paisaje y sabor para conocer una cultura basada en el mar.